Dom. Abr 14th, 2024

El presidente de Vox, Santiago Abascal, acusó al candidato del PP, Alberto Núñez-Feijóo, del «fracaso de la alternativa», el Gobierno de coalición entre los dos partidos que aspiraba construir. En tono irónico, Abascal felicitó a Feijóo no solo por haber conducido las elecciones, sino también porque no dependió de su partido para someterse a La Moncloa, “tan bien como quería”, y se preguntó si ahora el presidente del PP mantendrá su oferta al PSOE por que se abstenga y le deje gobernar.

En un careo sin pretensiones en la sede de su partido, flanqueado por los líderes de Vox, Abascal atribuyó el fiasco a la «desmovilización» del electorado de la derecha, provocada por el «blanqueamiento» del Gobierno socialista que provocó a Núñez Feijóo con sus ofertas de pactos al PSOE, su decisión de no acudir a la mesa redonda de TVE o al departamento de ministerios antes de ga nar las elecciones. También acusó a los medios de comunicación de «satanificar a su partido» y «manipular las encuestas» y dijo que, con sus llamados al voto útil, la prensa de rechas «ha tenido éxito en hacer fracasar la alternativa». Si bien Vox no ha sufrido por el alojamiento de los anteriores en esta campaña, dijo que había sufrido «más manipulación». En cualquier caso, dijo que se preparaba «tanto para la oposición como para la repetición de elecciones» y había anunciado que Pedro Sánchez podría bloquear la investidura de un nuevo presidente o incluso ser rígido con un alcalde sopesando los votos de «comunistas, separatistas y terroristas».

El que no lo ha hecho en ningún caso es la autocrítica, ante la que Vox ha perdido 19 cebos, el 36% de los que la tenían. La caída ha sido oportunamente sensacional en Castilla y León, la comunidad donde el ultrapartido gobierna desde abril de 2022 en coalición con el PP y donde ha perdido unos 6 diputados, pasando por el 16,7% de mu di muy, muy dhay de deba de deba -de debaos, muy debAos, mUy poros , muy de deba, mUy poros, mUy poros, muy dona de deba -de debaos 17 Logró en las autonómicas. El objetivo es especialmente duro porque Vox siempre ha tenido al Gobierno castellano-leonés como modelo para el resto de España y su vicepresidente, Juan García-Gallardo, ha tenido una carta especialmente activa en esta campaña.

Vox también perdió tres escaños en Andalucía, dos en Madrid, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha o uno en Murcia, Baleares, Canarias, Ceuta y Extremadura. En Cataluña mantiene sus dos escaños, pero deja de ser la fuerza hegemónica de la derecha españolista, pues el PP los duplica en votos y los triplica en escaños. También podría sacar la cartilla de que estuvo en Murcia y Ceuta en las elecciones generales de 2019 y nació el PP en Almería, al contrario de lo que pasó hace cuatro años. Su consuelo es que continua siendo la tercera fuerza política, al aventajar a Sumar en dos escaños.

Lo más penosamente, sin embargo, se ha podido constatar que Vox no será «decisivo», como pretende Abascal, y que sus 33 diputados no servirán para completar la alcaldía absoluta con los 136 del PP, por lo que la suma de ambos no será suficiente para construir la «alternativa» al gobierno de izquierdas que el líder ultra lleva ofreciendo toda la campaña a Feij óo sin conseguir que este recogiera el guante. Vox ya tenía asumido que no revalidaría los 52 diputados que obtuvieron en las últimas generales, ya que y’así que y’así y’así declarar las encuestas que ha havocado de las últimas semanas, por más que sus mítines siguieran congregando público más que los restantes partidos, ma do not hope for a caída so strong y , mucho o menos, verse reducido a la irrelevancia. Al no incorporarse el medio centenario de diputados, Abascal ni quiera tener en su mano el instrumento para presentar en solitario recursos ante el Tribunal Constitucional, que utilizó profusamente en la anterior legislatura.

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Simpatizantes de Vox, ante la sede de Madrid, durante la votación.jaime villanueva

En su breve careo ante la prensa, Abascal afrontó una tribuna para reinar ante más de un centenar de seguidores congregados en la calle donde está la sede de Vox, antes de reconocerse «preocupado» por el resultado electoral a quienes dijo, con el alcalde claro que antes de las elecciones, que es «muy probable que tenga un representante electoral ético». “Que nadie tenga ninguna duda de que vamos a resistir”, proclamó.

Por la mañana, cuando intentaba votar, Abascal ya se había puesto la venda antes de la herida para asegurar que “cualquier resultado que obtenga Vox en estas circunstancias va a ser un resultado heroico”. A pesar de que Vox ha participado en los mismos debates televisados ​​que el resto de partidos, salvo el PP y el PSOE, algunos candidatos Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, todo un carajo en Antena 3; y de los que Abascal ha solicitado entrevistas a numerosos medios de comunicación (incluidos los del Grupo PRISA, editor de EL PAÍS), ha asegurado que su partido ha sostenido «todo en contra, una oposición de la mayoría de los medios de comunicación y de los adversarios políticos instalados en la mentira, la demonización y el retorcimiento del mensaje de Vo x».

Abascal siguió el recuento de los votos desde la última planta de la sede, rodeado de sus más cercanos colaboradores. El único que ha dado el cariño en estas largas horas ha sido el secretario general, Ignacio Garriga, que, poco después del cierre de las urnas, ha hecho unas breves declaraciones en las que no ha dudado en pronunciarse sobre las estimaciones que dan las sondas y ha sometido la voluntad de Vox de «hacer valer» sobre sus votos «sin el rey árselos» al PP. En este momento no se sabe que el valor de estos votos, por insuficiencia, pueda depreciarse de la noche a la mañana.

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