Dom. Jul 21st, 2024

El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, ha anunciado este jueves que su país ha presentado un borrador de resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU para un “alto el fuego inmediato” en Gaza “vinculado a la liberación” de los 134 rehenes que aún tienen las milicias palestinas en la Franja. El jefe de la diplomacia estadounidense ha asegurado que el equipo israelí que se desplazará a Estados Unidos está estudiando “otra forma” de acabar con Hamás sin lanzar una “gran invasión terrestre” en la zona de Rafah, que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, afirma ahora que “tardará algo de tiempo” en comenzar. Uno de los miembros de esa delegación, el ministro de Asuntos Estratégicos y exembajador en el país, Ron Dermer, ha subrayado, sin embargo, que el ejército israelí acabará invadiendo Rafah, “aunque se vea forzado a combatir solo” y “todo el mundo se vuelva en contra, incluido Estados Unidos”. Mientras, las Fuerzas Armadas cifran en 140 los milicianos muertos (50 en la última jornada) y en 600 los arrestados en cuatro días de redada en el hospital Al Shifa, en la capital de Gaza, y de cuyo interior apenas trasciende información.

En la UE, los Veintisiete siguen sin hablar con unidad sobre “alto el fuego”, sino que reclaman una “pausa humanitaria que lleve a un alto el fuego sostenible”, según el borrador de conclusiones de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de este jueves y viernes en Bruselas. Algunos Estados miembros, como España, siguen empujando para endurecer el tono con Israel, pero se encuentran con la oposición de países centroeuropeos —Austria, República Checa y Hungría—, muy cercanos a Israel. Fuentes conocedoras de las negociaciones explican que hay muchas posibilidades de que esta vez sí que se incluya la expresión “alto el fuego” tras el anuncio sobre la posible resolución estadounidense.

La presencia en la sala del Consejo en Bruselas del secretario general de la ONU, António Guterres, ha servido para que este asunto, divisivo entre los Estados, abriera la reunión. El dirigente ha llegado a Bruselas reclamando a la UE que no haya “dobles estándares” entre Ucrania y Gaza. La voz más contundente al comienzo de la reunión ha sido la del alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell: “Lo que está pasando hoy en Gaza es el fracaso de la humanidad, no es una crisis humanitaria, no es un terremoto, no es una inundación, estamos hablando de bombardeos. La única manera de parar esta crisis humana y humanitaria es que Israel respete a los civiles y deje que entre la ayuda en Gaza”.

Durante los cinco meses y medio de guerra, Washington ha vetado todas las propuestas de alto el fuego presentadas ante el Consejo de Seguridad de la ONU, donde tiene asiento permanente. La fórmula que ahora impulsa el secretario de Estado no implicaría el fin automático del conflicto. Washington no se la pide a Israel, al que viene proporcionando financiación y armamento, y centra su estrategia en sacar adelante un acuerdo de tregua de mes y medio en su primera fase (seis veces más que la primera, en noviembre) que reduzca la tensión y tenga un efecto dominó: aliviar la grave crisis humanitaria en Gaza, evitar un mayor contagio de la violencia a Cisjordania y calmar la caliente frontera de Israel con Líbano, donde el intercambio de fuego con Hezbolá y otras milicias es diario.

Blinken se ha mostrado optimista sobre un segundo acuerdo de tregua, que las partes negocian estos días en Qatar. Lo ha definido como “muy posible”, porque “las diferencias se han reducido”. “Traería alivio inmediato a tanta gente que está sufriendo en Gaza, niños, mujeres y hombres, permitiría que les llegue mucha más ayuda humanitaria y puede crear las condiciones para tener un alto el fuego duradero, que es también lo que queremos ver. Es lo más urgente y estamos presionando junto con Egipto y Qatar”, aseguró en una entrevista en la ciudad saudí de Yeda con la cadena en árabe Al Arabiya. “Tenemos muchas esperanzas en que los países la apoyen, mandará un mensaje potente”, ha añadido. Asimismo, ha considerado “imperativo” que entre más ayuda en Gaza y ha señalado que será el “principal foco” de su visita a Israel este viernes, una etapa que no formaba parte de la agenda inicial.

Según el borrador de la resolución, que la delegación de EE UU ante la ONU pretende sea sometida a votación este viernes, el Consejo de Seguridad “determina el imperativo de un alto el fuego inmediato y sostenido para proteger a los civiles en ambos lados; permitir la entrega de material humanitario esencial y aliviar el sufrimiento humano”, a la vez que apoya “todos los esfuerzos diplomáticos en curso” para asegurar “ese alto el fuego en conexión con la liberación de todos los rehenes”. El texto también enfatiza “el pleno apoyo [del Consejo] a aprovechar la ventana de oportunidad creada por cualquier alto el fuego para intensificar los esfuerzos diplomáticos [destinados] a crear las condiciones de un cese de las hostilidades sostenido y una paz duradera como establece la resolución 2720”, relativa a la protección de la población civil y la prestación de ayuda humanitaria inmediata a los palestinos de Gaza, y aprobada por el Consejo en diciembre.

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El borrador de la resolución, cuya redacción se ha prolongado durante más de un mes con seis versiones sucesivas, aunque sus términos finales no difieren demasiado de los formulados en otras propuestas de resolución, también reitera el llamamiento a todas las partes en conflicto a respetar el derecho internacional, incluido el derecho humanitario; y “la urgente necesidad de ampliar el flujo de la ayuda humanitaria a los civiles de Gaza y la eliminación de todas las barreras” para el suministro de suficiente ayuda, “en línea con las resoluciones 2712 [sobre la creación de pausas y corredores humanitarios] y 2720″.

Desacuerdo

El anuncio se produce en el momento de mayor tensión con el Gobierno de Benjamín Netanyahu, principalmente en torno a la anunciada invasión de Rafah y a las trabas israelíes a la ayuda humanitaria, que han hecho de los gazatíes la población con el deterioro más rápido de la seguridad alimentaria, a una velocidad nunca antes vista en el mundo. Cientos de miles están al borde de la hambruna.

Blinken también se ha referido a la incursión en Rafah, convertida en piedra de toque de la relación y de la línea roja que va trazando la comunidad internacional a Israel ―incluidos sus principales aliados― tras casi medio año de guerra que roza este jueves los 32.000 muertos, con escenas de desnutrición, peleas por la comida y barrios enteros destrozados. “Lo que no queremos ver es una gran operación terrestre en Rafah porque no vemos cómo se puede hacer sin causar gran daño a los civiles. Pero a la vez es necesario hacer algo con Hamás, porque no es más que muerte y destrucción para los palestinos”, ha señalado.

Este miércoles, Netanyahu abordó el tema en un comunicado sobre la conversación que mantuvo dos días antes con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, la primera en un mes. “Le dije: ‘Es imposible completar la victoria sin que el ejército entre en Rafah para eliminar los batallones restantes de Hamás’ […] Hay veces que hemos estado de acuerdo con nuestros amigos y veces en las que no. Al final, siempre hemos hecho lo que es vital para nuestra seguridad y también lo haremos esta vez”, señaló al recordar que ya ha aprobado los planes operativos de la incursión y que “pronto” lo hará con los de “evacuación”. Es decir, el desplazamiento forzoso de los 1,4 millones de gazatíes allí desplazados, principalmente por la orden que dio al principio de la guerra para desalojar el norte. La incursión, en sí, aún “tardará algo de tiempo” en llegar, matizó.

La palabra “alternativa” cada vez suena más junto a la palabra Rafah. El secretario de Defensa de EE UU, Lloyd Austin, transmitió al ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, en una conversación telefónica la “necesidad de barajar alternativas a una gran operación terrestre en Rafah”, según informó el Pentágono. Gallant está preparando una visita a Estados Unidos, la primera desde que empezó la guerra, la próxima semana, según medios locales.

Mientras, Israel ha elevado a 140 los milicianos muertos (50 en la última jornada) y 600 los arrestos en la redada que inició el lunes en el hospital Al Shifa, un gran recinto en la capital donde ha posicionado blindados y tiradores. Israel asegura que se escondían en el centro médico, el mayor de Gaza y que alberga a miles de desplazados, pacientes y personal médico, mientras que Hamás asegura que combate en los alrededores. Dos soldados israelíes han muerto en los enfrentamientos. “La operación en Al Shifa tomó a los terroristas por sorpresa. Lo que hicimos al comienzo de la guerra en semanas, esta vez lo logramos en minutos”, se ha jactado este jueves el ministro de Defensa.

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