Sáb. Mar 2nd, 2024

Rusia ha utilizado en Ucrania misiles balísticos de corto alcance de Corea del Norte e intenta también hacerse con cohetes balísticos iraníes, ha afirmado la Casa Blanca este jueves. En rueda de prensa, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, ha sostenido que esos datos apuntan a las dificultades de Moscú para reponer el armamento que emplea en la invasión de su país vecino.

Según Kirby, datos desclasificados de los servicios de inteligencia estadounidenses revelan que Corea del Norte ha entregado a Rusia lanzaderas de misiles balísticos y varios de estos cohetes, con un alcance de 900 kilómetros. Uno de ellos se lanzó contra la región ucrania de Zaporiyia el 30 de diciembre, y el pasado martes las fuerzas rusas dispararon varios en un ataque nocturno.

El portavoz ha indicado también que Rusia negocia con Irán para tratar de conseguir misiles fabricados en la República Islámica. Las conversaciones no se han cerrado aún pero Estados Unidos detecta que “las negociaciones rusas para adquirir misiles balísticos de corto alcance progresan activamente”. El ejército ruso en Ucrania ya emplea con frecuencia drones de fabricación iraní.

Washington sostiene que Rusia y Corea del Norte llegaron a un acuerdo de suministro de armas el año pasado, en unas negociaciones que incluyeron una visita a Pyongyang del ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, en julio. También pudo formar parte de ellas un viaje a Vladivostok, en la costa rusa del Pacífico, del propio líder norcoreano, Kim Jong Un, para reunirse con Vladímir Putin el 13 de septiembre pasado. Como parte del acuerdo, Corea del Norte envió un millar de contenedores con munición de artillería y otro tipo de armamento a su país vecino y aliado.

En noviembre, las Fuerzas Armadas de Corea del Sur divulgaron sus sospechas de que el Norte había enviado misiles balísticos de corto alcance, misiles antitanque y misiles portátiles antiaéreos a Rusia. Esas transferencias de armamento también incluían rifles, lanzaderas de cohetes, morteros y munición. A cambio, según opinan los servicios de inteligencia estadounidenses, el régimen de Pyongyang quiere recibir asistencia militar rusa, “incluidos aviones de combate, misiles tierra-aire, vehículos blindados, equipamiento o material para la producción de misiles balísticos y otras tecnologías avanzadas”.

El uso de misiles norcoreanos, según Kirby, representa una escalada “significativa y preocupante” en la colaboración entre Moscú y Pyongyang. “Pensamos que Rusia utilizará otros misiles norcoreanos para atacar infraestructura civil en Ucrania y matar a civiles ucranios inocentes”, ha subrayado el alto cargo de la Casa Blanca, que ha advertido que el estrechamiento de esa cooperación acarreará “implicaciones de seguridad preocupantes para la península coreana y la región del Indo-Pacífico”.

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Mijailo Podoliak, el principal asesor del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, publicó este viernes en Telegram: “Ya no se ocultan. Rusia, en el marco de su guerra genocida atacó por primera vez a Ucrania con misiles recibidos de Corea del Norte. Finalmente se quitaron las máscaras”. Moscú, por su parte, guarda silencio sobre el armamento norcoreano.

El envío de misiles se ha producido pese a las advertencias de Washington de que este tipo de traspaso de armamento entre Pyongyang y Moscú viola numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. La Casa Blanca se plantea la imposición de nuevas sanciones contra aquellos que faciliten esas transferencias de armas, según Kirby.

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