Lun. May 20th, 2024

Escribió Foucault que “la historia de la sexualidad debería ser estudiada no en términos de represión o ley, sino en términos de lucha, poder, y control”. La sexualidad es, en efecto, una poderosa arma de control. Un impulso imposible de eliminar, pero que si no se satisface no causa muerte. Está omnipresente en nuestra cultura (publicidad, televisión, cine, radio, literatura, y por supuesto en el boyante negocio del proxenetismo) y mueve muchísimo dinero tanto en alquiler de servicios (prostitución) como en bienes que supuestamente facilitan el acceso a ellos (cuidado personal, estética y estilo de vida).

Y por eso, porque del sexo no se habla, unos del Viña Rock han organizado una orgía (que al final era otro taller de sexualidad disidente; qué pestiño) y han tildado a España de “país sexófobo”. ¿Sabrán que en 1988 el gobierno lanzó la campaña “si da, no da”, y que dos años después vino la del “póntelo, pónselo”, en el mismo año del programa Hablemos de sexo? El 2024 es tiempo de chemsex, bares de intercambio, aplicaciones para encontrar pareja, podcast, Onlyfans y agencias de viajes para solteros.

Una vez asistí a uno de esos talleres sobre sexualidad. Acabó en un desbarre de ideas de bombero en el que igual levantaba uno la mano para decir que un médico no es quien para decirte cómo tratar un cáncer, que un espontáneo soltaba que el incesto es tabú porque va contra los intereses de la banca mundial. Al menos fue gratis.

En no pocas de estas actividades subyace, en realidad, una queja “¿por qué conmigo no?” que lleva a acusaciones de discriminación (por edad, género, o procedencia). Pero es que el deseo es lo más libre que existe, y si alguien no desea sexo con otro alguien, está en su derecho a decir no.

Llevo una semana en el grupo de chat de la orgía Viña Rock y solo he visto a la chavalada organizándose para hacer un picnic. Si yo he podido acceder a ese chat, ¿por qué no lo han hecho tertulianos y periodistas? Pues porque no les apetecía. La única orgía pública que recuerdo la organizó Torbe durante la cuarentena, y acabó con la policía llevándose a rastras a un ramillete de puteros enfurruñados.

Lo bonito y lo triste de la presunta orgía del Viña Rock es que ha terminado como siempre: mayoría aplastante de tíos donde probablemente solo han pillado los que ya iban en pareja. Qué lástima. Era tan evocador el titular “Orgía en Villarobledo”.

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