Dom. Abr 14th, 2024

Las previsiones se han cumplido. Tal y como anticipaban las encuestas, el Supermartes ha sido un paseo triunfal para Donald Trump. Pese a que el expresidente no logró matemáticamente la nominación virtual, dio un golpe de autoridad que ha sido definitivo este miércoles, con la renuncia de su única rival, Nikki Haley. Trump ha ido dejando en el camino a todos los contendientes republicanos que se han atrevido a desafiarle. Varios se retiraron antes de empezar siquiera las primarias. El inversor Vivek Ramaswamy y el gobernador de Florida, Ron DeSantis, tiraron la toalla en el primer asalto, tras su fracaso en los caucus de Iowa. Haley ha sido noqueada por Trump este martes. Ahora llega el momento de la verdad, la batalla definitiva por la Casa Blanca. Como en 2020, le volverá a enfrentar a Joe Biden, que también ha arrasado en el Supermartes demócrata ante la ausencia de verdaderos rivales. Será en las elecciones presidenciales del 5 de noviembre, dentro de 245 días.

Trump ha salido a cantar victoria en su mansión de Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, donde ha calificado a Biden como el peor presidente de la historia (un puesto que en realidad los historiadores le adjudican a él). “En algunos sentidos somos un país del Tercer Mundo, somos un país del Tercer Mundo en nuestras fronteras”, ha dicho. Solo en el escenario y con una quincena de banderas de Estados Unidos detrás, ha dado un discurso algo inconexo, con idas y venidas sobre la frontera, la inflación, la criminalidad, el “chinavirus”

Trump evitó citar a Haley, aunque pidió unidad al partido. Él, la figura más divisiva en décadas de la política estadounidense, se ha quejado de que el país esté muy dividido. “Tenemos que ganar las elecciones, porque si perdemos las elecciones ya no tendremos un país”, ha dicho en otra de sus frases habituales. Ha acabado sus cerca de 20 minutos de intervención con su lema, Make America Great Again: “Haremos que nuestro país sea más grande que nunca en la historia”.

Por su parte, la campaña de Biden ha lanzado un comunicado del presidente celebrando su victoria y atacando a Trump. “¿Vamos a seguir avanzando o permitiremos que Donald Trump nos arrastre hacia atrás, hacia el caos, la división y la oscuridad que definieron su mandato?”, se pregunta.

Trump se ha apuntado la victoria en California, Texas y Carolina del Norte, los Estados del Supermartes que más delegados aportan. En realidad, ya ha ganado en 14 de los 15 Estados que votaban ayer y ha vencido con claridad en ellos. Con el escrutinio bastante avanzado, ha arrasado especialmente en Alaska (83%), Alabama (83%), Oklahoma (82%), Texas (78%), Tennessee (77%), California (79%), Arkansas (77%), Carolina del Norte (74%), Maine (72%) y Minnesota (69%). También ha tenido más del 60% de los votos en Colorado, Massachusetts y Virginia y el 57% en Utah.

Nikki Haley solo ha resistido en Vermont, donde se ha impuesto en un escrutinio muy ajustado con el 50% de los votos. Se trata de un Estado que vota demócrata en las presidenciales y tiene un gobernador republicano moderado, el terreno más propicio para Haley. La candidata solo había ganado hasta ahora las testimoniales primarias republicanas de Washington DC, donde solo votaron unos 2.000 afiliados. Haley, sin embargo, ha salido claramente derrotada en Massachusetts y Maine, los otros dos Estados de Nueva Inglaterra.

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Partidarios de Donald Trump esperan el discurso del expresidente en Mar-a-Lago en Palm Beach (Florida).Evan Vucci (AP/ LaPresse)

Haley ha pasado la noche electoral en su Estado natal, Carolina del Sur. Tirar la toalla antes de que terminasen de votar en California y Alaska habría sido demasiado. Finalmente anunció su retirada este miércoles. El día anterior, su campaña había lanzado un comunicado en el que decía que sigue habiendo grandes grupos de votantes republicanos con profundas preocupaciones sobre la dirección del Partido Republicano bajo Trump.

Sin rivales para Biden

Biden tiene aún menos oposición en el lado demócrata, con un pleno de victorias, la mayoría de ellas con más del 80% o el 90% de los votos. Como suele ocurrir con los presidentes en el cargo, ningún rival de peso del Partido Demócrata le ha desafiado. Los candidatos rivales eran marginales: el desconocido congresista Dean Philips y la escritora de libros de autoayuda Marianne Williamson, que incluso anunció su retirada, aunque luego retomó la campaña.

Ha sido el Supermartes menos disputado de la historia, comparable solo al de 1996, con la diferencia de que entonces solo votaron siete Estados. Nada que ver con las batallas encarnizadas entre Hillary Clinton y Barack Obama de 2008, pero ni siquiera con la competición entre Trump, Ted Cruz y Marco Rubio de 2016 o la que enfrentó a Biden con Bernie Sanders en 2020. En realidad, ningún Supermartes hasta ahora había presenciado un resultado tan apabullante (y tan previsible).

Millones de ciudadanos votaron en las urnas, por correo, mediante pantallas de sufragio electrónico o incluso sin bajarse del coche, como en algunos lugares de California. Pese a las facilidades, los datos apuntan que la participación ha sido baja, probablemente por lo cantado del resultado.

La noche electoral ha empezado con la divulgación de los resultados de las primarias demócratas de Iowa. Tras el caos de hace cuatro años y ante las presiones de Biden, el Partido Demócrata eliminó los caucus y sus afiliados llevaban votando por correo desde el 12 de enero, pero el resultado se había dejado para este martes. Biden ha arrasado con el 91% de los votos y se ha llevado los 40 delegados. Es la cuarta vez que concurre en Iowa y la primera que gana.

Luego, los Estados han ido cayendo uno tras otro del lado de Trump y de Biden a medida que avanzaba el escrutinio, barriendo el país de este a oeste, solo con esa excepción de Vermont a favor de Haley.

Pequeñas señales de alarma

Pese al abrumador dominio, hay pequeñas señales de alarma para los dos candidatos. Biden ha logrado más del 80% y el 90% de los apoyos en la mayoría de los Estados, pero en Minnesota ha reaparecido el fenómeno de Míchigan de los votos a delegados “no comprometidos”, una especie de voto en blanco de protesta por el apoyo a Israel en la guerra de Gaza, que ha alcanzado en torno al 19%. A eso se ha unido el 8% para el candidato local Dean Philips, con lo que Biden solo ha logrado allí un 70%. En Massachusetts, esos votos de protesta también han alcanzado un 9% y en Colorado, un 8%. Biden ha tenido una derrota testimonial en el territorio de Samoa Americana, donde se ha impuesto el empresario Jason Palmer por 51 votos a 40. Samoa Americana no vota en las presidenciales de noviembre, pero envía seis delegados a la convención demócrata.

Por parte de Trump, aunque su ventaja sea aplastante, la duda es cuántos de esos electores que votan a Nikki Haley le apoyarán cuando llegue el 5 de noviembre. El expresidente se muestra más débil en los condados más moderados, con niveles de educación más altos. El fantasma que persigue a los republicanos, y sobre el que ha alertado Haley repetidamente, es que Trump pueda volver a espantar a los electores independientes y moderados a la hora de la verdad, como ocurrió en 2018, 2020 y 2022. En varios Estados, Nikki Haley ha superado el 25%. Aparte del 50% de Vermont, la candidata ha tenido cierto apoyo en Utah (42%), Massachusetts (36%), Virginia (35%), Colorado (33%) y Minnesota (30%).

La adjudicación de delegados va más lenta, por las diferentes reglas de asignación en cada Estado, que en ocasiones obligaban a esperar a que el escrutinio avance más. Aun así, tanto Biden como Trump han barrido en ese apartado y van acercándose al umbral de la nominación. Trump ha logrado por el momento 722 en el Supermartes y Haley, 46, cuando quedan algo más de 100 por asignar. El expresidente tendrá a tiro el listón matemático con los 161 delegados en liza del 12 de marzo, cuando se vota en Georgia, Hawái, Misisipi y el Estado de Washington. Como el calendario demócrata va algo retrasado frente al republicano, Biden aún tendrá que esperar otra semana, hasta el 19 de marzo (cuando votan Arizona, Illinois, Kansas y Ohio), aunque siga ganando en todos los Estados.

En el caso republicano, se eligen a 874 de los 2.429 delegados de la convención. Trump necesita 1.215. Por parte del Partido Demócrata, se asignan 1.420 de los 1.968 delegados necesarios.

La carrera está decidida, pero aún faltan por votar la mitad de los Estados. Las primarias restantes serán prácticamente irrelevantes. De los seis que inclinarán la balanza en las elecciones de noviembre, solo han votado hasta ahora Míchigan y Nevada. Quedan Pensilvania, Georgia, Wisconsin y Arizona. Este Supermartes no había elecciones en ninguno de los Estados decisivos.

Trump, tras su discurso de celebración de su victoria en las primarias del Supermartes en Mar-a-Lago en Palma Beach (Florida).
Trump, tras su discurso de celebración de su victoria en las primarias del Supermartes en Mar-a-Lago en Palma Beach (Florida).Evan Vucci (AP/ LaPresse)

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